viernes, 25 de febrero de 2022

ANSIEDAD, ¿QUIÉN NO LA HA SUFRIDO ALGUNA VEZ?

Buenos días lectores de momentoeco, una semana más vuelvo con un post en el que hablaremos de un tema que sufren muchas personas de forma silenciosa y que cada vez se expande a más ámbitos de la vida y nos limita si no lo contextualizamos y atajamos a tiempo. Hablamos de la ansiedad.


Es un secreto a voces que llevamos años sufriendo una situación extraordinaria como sociedad y como individuos, que está mermando nuestras emociones, nuestra salud mental, nuestras ideas y en definitiva nuestra vida. Como respuesta a esa incertidumbre constante, a la falta de respuestas, al aislamiento social, la sobreinformación, la intranquilidad, la inseguridad y ahora también la guerra que está aconteciendo aparece la ansiedad. Todo esto ha disparado los niveles en la población pero no es algo que no existiera ya antes.


Para situarnos, estamos hablando de ansiedad y cabe decir, para quien no la conozca, que podemos describirla como un sentimiento de inquietud, nerviosismo, preocupación, temor por lo que está por ocurrir o podría ocurrir. Es una sensación de amenaza, de peligro desmesurado.

Como decía anteriormente es importante contextualizar de dónde viene esa ansiedad y atajarla antes de que limite aspectos cotidianos de nuestra vida y el miedo nos paralice.

Coloquialmente la ansiedad es relacionada con un fuerte dolor en el pecho que oprime y dificulta la respiración. No digo que no sea un ítem para reconocerla pero a continuación os daré algunos más para identificarla.


Síntomas de la ansiedad:

-          - Agitación, nerviosismo y sensación de peligro constante.

-         -  Dificultad para concentrarse.

-     - Dificultad para llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana debido al miedo que llega a limitar y paralizar.

-        -   Palpitaciones, ritmo cardíaco acelerado, sudoración excesiva y temblor sin motivo aparente.

-         -  Problemas para conciliar el sueño.

-       -   Estar excesivamente alerta con las sensaciones corporales e interpretarlos como signos de enfermedad.

-         -  Necesidad de estar continuamente informado sobre el tema que preocupa.

-        -  Trastornos gastrointestinales, vértigos, náuseas.

-         - Trastornos alimenticios, pérdida total de apetito o apetito desmesurado.

-       -   Micción frecuente o más frecuente de lo habitual.

-        -  Negatividad para con todo que al final se convierten en profecías autocumplidas.


Evidentemente si te reconoces en alguno de estos signos no tienes por qué padecer ansiedad pues cualquiera de nosotros experimentamos alguno de ellos en las múltiples situaciones que vivimos a diario, pero si cada uno de ellos te es muy familiar a menudo, podrías estar sufriendo un cuadro ansioso.

Anteriormente decía que es importante contextualizarlo  y esto no es más que buscar la causa que te está reportando ese malestar ya que normalmente debajo de eso se esconden otros síntomas, una defensa de tu cuerpo y tu mente a una emoción interna. La ansiedad como cualquier otro síntoma de malestar no aparece porque sí. Es importante que busques la causa y que si no la reconoces pidas ayuda profesional para poder comprender qué sucede y hacer frente a ello con naturalidad.



Evitar/ afrontar la ansiedad


Desde mi punto de vista existen 10 claves para mitigar la ansiedad que están a la alcance de todos y que si ponemos en práctica no sólo mejorarán cualquier cuadro ansioso sino nuestro estado de bienestar general.


1.       No te adelantes a los acontecimientos.

 Anteriormente os hablaba de profecías autocumplidas, todos esos pensamientos negativos que visualizamos y que muchas veces terminan ocurriendo solamente por la probabilidad de que tu propia actitud te haya predispuesto a ellos.

¿Cuántas veces has sufrido por adelantado por algo que nunca ha llegado a suceder? ¿Cuántas veces te has preocupado por algo que luego no ha tenido apenas importancia? Vivir con la energía puesta en aquello que no podemos controlar es un desgaste inconmensurable.

2.       Vive con tranquilidad.

Se que esto resulta como cuando vemos alguien llorando y le decimos “No llores” el simple hecho de que te digan que vivas con calma quizás no ayudará pero si somos conscientes de que nos preocupamos por cosas realmente insignificantes quizás nos ayude a relativizar y a priorizar, a darle importancia a aquello que realmente la tiene.

Seguramente quienes hayan pasado  por la muerte inesperada de un familiar, por una enfermedad o hayan trabajado en su crecimiento personal sepan de qué hablo.

 Evitar la sobreinformación.

Raciona la información a la que accedes, nos bombardean desde todos los medios de comunicación con noticias, no todas ellas verídicas. Saber racionar y elegir de dónde te informas es de vital importancia. Los bulos y las fake news solo restan energía y aumentan el pánico.

4.       Descarga tensión.

Es muy importante que elijas una vía de escape donde cada día puedas refugiarte y concentrarte únicamente en aquello que te gusta  y te reporta bienestar. Te alejará de pensamientos en bucle y te renovará. ¡Pruébalo! Si es deporte mejor.

5.       Establece un horario/rutina.

No hablo de que organices tu día pues la mayoría ya lo tenemos bastante estructurado por lo general. Hablo del tiempo libre. Aprovecha ese tiempo para abstraerte del trabajo, de la actualidad, del ruido exterior y aprovecha para desconectar digitalmente. Por ejemplo, varias horas antes de dormir, ponte al día con los libros, actividades creativas, música, podcasts, series o películas a los que nunca encuentras tiempo para dedicar.

6.       Aprende a relajarte.

Cada vez más gente es capaz de parar la mente por completo y realizar meditación. Esto es un arduo proceso y no todo el mundo es capaz de conseguirlo. No obstante, si todos tenemos 10 minutos al día para escuchar atentamente un vídeo sobre mindfulness guiado e intentar poner la atención plena en nosotros mismos.

7.       Humor.

Muchas son las frases que sugieren que un día sin reír es un día perdido. Creo firmemente en que el humor es y ha sido siempre una de las armas más combativas frente a los problemas, pues la risa siempre siempre aligera la carga.

8.       Puntos de Apoyo.

Somos seres sociales, necesitamos relacionarnos y sentir el apoyo de los demás. Contar con una buena red de amigos y familia en los que apoyarte, sentirte escuchado y acompañado es básico en cualquier proceso.

9.       Psicoterapia

Acudir a psicoterapia es una decisión correcta y necesaria para tratar la ansiedad. Descubrir así qué la provoca y tratar de atajarla para paliar el origen de ese malestar.

10.   Espacio para uno mismo

El ritmo al que estamos expuestos en la actualidad nos somete a dar el 100%, a estar siempre disponibles, a la inmediatez, a no fallar y eso agota a cualquiera.

Permítete tiempos de soledad elegida, de pausa, de descanso, te aseguro que será tan reconfortante que descubrirás que eres tu  mejor compañía.

 

Sin más me despido enviando ánimo a todos, deseando que todo esto que nos concierne a todos y a ti personalmente, pase pronto.






Hasta pronto.


viernes, 18 de febrero de 2022

El DUELO ES NECESARIO

Buenos días lectores de momentoeco, espero que haya sido una semana amena para todos. Como os comenté en el último post la idea es realizar publicaciones más a menudo y aquí estoy de nuevo con otra que espero tenga la misma o mejor acogida que las últimas.

Hoy vamos a hablar de un tema muy importante, sobre todo con los acontecimientos que estamos viviendo en los últimos años, y que a veces es un tema tabú. La muerte y el duelo.


Si nos paramos a reflexionar un poco la vida está llena de duelos, de despedidas, de finales que son principios y principios que suponen finales. Es la rueda que llamamos vida y es la misma por la que todos transitamos. De forma simbólica todos pasamos por la primera despedida al nacer, cuando nos despedimos del cuerpo de nuestras madres al que pertenecemos unidos para dar lugar a dos cuerpos individuales.

Y así la vida será en todas sus etapas posteriores una continua pérdida, un abrir y cerrar, elegir, aceptar y despedirse. Desde mi punto de vista un signo de madurez es aceptar que la pérdida forma parte de la vida y que cualquier pérdida si haces el duelo suficiente se convierte en ganancia.


Si nos enseñaran a perder ganaríamos siempre.

Esta afirmación es el título de uno de los libros de uno de mis autores favoritos, Albert Espinosa. No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación, si lo asociamos a este tema en concreto, pues si tenemos alguna certeza desde que nacemos es la de que vamos a morir y no existe mayor ganancia que aceptar tu propia muerte y por supuesto, la de las personas que quieres.

Se que puede parecer algo utópico, brusco e incluso cruel pero nada más lejos de la realidad. Si haces un buen trabajo de crecimiento personal puedes llegar a ese nivel de conciencia donde es super importante mirar a la muerte de frente y haberte permitido sacar todas las emociones y tareas pendientes antes de que llegue el momento de marchar o aceptar la marcha.


Miedo a la muerte

Tenemos mucho miedo a la muerte. Se habla muy poco de ello y como decía, resulta un tema tabú. Hablamos mal de ella, es por supuesto nuestra mayor enemiga y todos tenemos ese instinto de supervivencia que no nos hace ver la otra parte. Sin embargo, la vida también es enfermedad, decadencia, deterioro y muerte. Es importante abrirse a esta otra parte de la naturaleza donde si una enfermedad acontece de pronto no nos pille desprevenidos por ese trabajo de interiorización  e integración previos.


Pero, ¿se puede extraer algo positivo de todo esto?

Por supuesto que se puede sacar algo positivo. Como decía toda pérdida si haces el duelo suficiente se puede convertir en ganancia.

Enfrentarte a ese dolor, a la amargura de la despedida, de la pérdida, te permite descubrir la resiliencia, un término muy acuñado últimamente, esa capacidad para recomponerte ante la adversidad que llevas dentro, te permite descubrir quién eres, qué haces aquí y quizás toda esa parte más introspectiva del ser humano que de no ser así muchos de nosotros nunca nos cuestionaríamos y cuando pasan este tipo de situaciones, descubrimos.

Todos habremos escuchado alguna vez esa frase hecha que proviene de Oriente <<Crisis igual a oportunidades>>. Ese sería el resumen, va a doler, de eso no cabe duda, pero tendrá una parte positiva que cuanto antes aprendamos a identificar y valorar, mejor viviremos.

Después de hablar sobre la integración de la muerte en la vida, del miedo a la muerte y de la parte positiva de esta, vamos a hablar del último tema y del más importante. El duelo.


Antes de continuar me gustaría hacer un apunte necesario. Cuando me refiero a pérdidas y despedidas, no tiene que ser necesariamente a muerte. Hay muchas formas de despedidas como contaba al principio cuando nacemos. Otras muchas las experimentamos a lo largo de nuestras etapas evolutivas y tienen una enorme importancia porque van forjando quienes somos en la actualidad.


Entre estas pérdidas o despedidas se pueden identificar: aceptar la ruptura con una pareja, aceptar la pérdida de amigos que se van quedando por el camino, e incluso aceptar o despedirte de quien fuiste sin culpa y perdonarte.

No obstante, en este post nos estamos centrando en la pérdida entorno a la muerte.

Hemos pasado de hace unos años ver la muerte como algo circunstancial  y ocasional a vivirlo cotidianamente y en un número de casos abismal. Creo que esto nos ha hecho mucho más vulnerables y conscientes a la mayoría de la volatilidad de la vida, de la importancia del aquí y ahora, de relativizar, de no planear sino que lo único importante es sentir y vivir.

Pero también indudablemente nos ha enfrentado a la muerte. Estoy segura de que cualquiera de los que me leáis conoceréis al menos un caso propio o cercano de alguien que haya muerto debido al Covid-19.

Por eso vamos a hablar de la importancia del duelo y de cómo afecta cuando, como en este caso, desde mi punto de vista, no es posible llevarlo a cabo.


El duelo.

Para adaptarnos a la marcha de que alguien que queremos no está y de que es un hecho irremediable, la única medicina es el duelo.

Para mí el duelo es una parte irrefutable de la muerte y de cualquier pérdida. Es sanador exteriorizar y compartir el dolor. Es de vital importancia que nuestra mente poco a poco aprenda a cerrar ciclos, a despedirse, a convivir con la soledad de la pérdida.

En cualquier situación de dificultad exteriorizarlo, tan simplemente como decirlo en voz alta, el asunto pierde fuerza y eso ayuda a restarle importancia, dolor y muchas veces a lograr una perspectiva nueva y más positiva.

A veces, el hecho en sí es demasiado doloroso, la personalidad del ser humano no permite desde el primer momento atajar el problema o la misma persona se escuda en otras cosas para llevar este duelo, por ejemplo, en sus hobbies. Es importante en este caso dar tiempo, seguramente esté atravesando una etapa de negación, evitación que aún no le permiten enfrentarse al dolor, propias del duelo en sí, pero pasado un tiempo prudencial cuando esté preparada es importante colocar a la persona delante de la realidad y que no posponga el proceso.


¿Por qué no evitarlo?

Como hemos visto durante la pandemia, o como vemos en muchos casos de violencia (me gustaría reseñar el caso de los padres de Marta del Castillo) la necesidad general de todo ser humano es de vivir esa transición para quedar en paz, de despedirse si no es físicamente, simbólicamente. Es importante si no se puede hacer una despedida física, hacer una simbólica (qué te hubiera gustado decirle, qué crees que te habría dicho…) de lo contrario la impotencia de no hacerlo puede acarrear trastornos mentales a posteriori como depresiones, ansiedad… que aunque ya, quizás por el tiempo que ha pasado desde la pérdida, no se asocian a ella, corresponden a un duelo retrasado.

 Finalmente, y aunque no hemos hablado de niños en esta publicación, me gustaría abrir un hilo de discusión sobre esto. ¿Crees que es importante que los niños se despidan de sus seres queridos o es mejor protegerlos? Deja tu opinión en los comentarios del post.

Desde mi punto de vista creo que es muy importante no descartarlos de este proceso, no protegerlos. Creo que puede generar una vulnerabilidad para con la edad adulta. Las despedidas son necesarias y hacer al niño partícipe de ellas con un lenguaje y una explicación adaptados a su edad hace la experiencia vital del niño mucho más fuerte y consciente.


                                                           Serenidad, calma y ACTITUD.


"Aquello que no eres capaz de aceptar, es la única causa de tu sufrimiento".


Hasta pronto.

 

 

 

viernes, 11 de febrero de 2022

REDES SOCIALES. TU USO HABLA DE TI

Buenos días lectores de momentoeco hace algún tiempo que no nos leemos por aquí y, aunque muchos de vosotros me habéis contactado por otras vías, desde hoy me gustaría que eso cambiase y pudiéramos volver a hacerlo en este espacio.

Para retomar nuestros post os traigo un tema que creo que será de mucho interés para todos pues es algo que la mayoría utiliza y que se ha incrementado más aún en el último tiempo debido a la pandemia que estamos viviendo y a la imposibilidad de seguir con nuestras relaciones sociales con normalidad entre otras muchas cosas. Se trata de las Redes Sociales.

¿Evolución?

Hemos pasado de las señales de humo, los jeroglíficos, los telegramas, la magia de comprar un sello, escribir una carta a mano para alguien especial, enviarla con ilusión y esperar que llegue con incertidumbre…viajar y comprar una postal para posteriormente enviar, dedicar o simplemente recordar como repaso de tu viaje e incluso la forma en la que se construyen los vínculos como el amor a … las redes sociales.

Actualmente, las redes sociales son un reflejo de nuestra sociedad. Queremos algo y lo queremos para <<YA>> necesitamos esa inmediatez imperante para todo que no le da valor a nada. Nos negamos a esperar, a esforzarnos, a ser constantes, a vivir la incertidumbre del proceso y lo cambiamos por la rapidez del click que evita colas, esperas, que manda un mensaje y automáticamente recibe uno de vuelta, que quiere un producto y lo compra sin desplazarse, que suprime el contacto físico, las relaciones humanas íntimas, el <<face to face>>  y en definitiva, la realidad vs lo virtual y/o digital. Y, aunque no podemos negar la comodidad que todo esto supone en muchas ocasiones o las múltiples ventajas de su uso hoy vamos a hablar de la parte menos buena.

Perfiles más identificados en las redes sociales. ¿Tú cuál eres?

Como os decía somos muchos los que utilizamos las redes sociales, un uso que se ha incrementado durante la pandemia por la imposibilidad de conectar con nuestra familia, amigos, compañeros, pareja y en definitiva con las personas que queremos.

Pero…¿cómo se usan las redes sociales?

Desde mi punto de vista y como siempre intento, siendo lo más neutra y objetiva posible, hay 4 perfiles claramente identificables a los que les pondré nombres metafóricos para que los comprendamos algo mejor.

-          El teatrero de la felicidad: este perfil englobaría a todos aquellos individuos que con un uso ideal de sus redes necesitan mostrar su vida constantemente a través de una red social para sentirse socialmente aceptados, porque necesitan los “likes” como alimento para engrosar su ego, para reafirmarse con su vida y sus pasos, pero en realidad nada de lo que comparten es tan idílico como parece y detrás de ellos se esconden perfiles con múltiples carencias de las que hablaremos más tarde.

-          El espía de confianza: estos perfiles recogerían a todas aquellas personas que únicamente tienen redes con el objetivo de saber de la vida de los demás. Serían esos perfiles con pocas o ningunas publicaciones pero múltiples amigos ¿a que sabes de qué te hablo? La sensación de estas personas es un impresionante falso control  sobre la vida de los otros llegando a tener la sensación de conocer a esa persona sin conocerla o tener potestad sobre su vida.

-       El rastreador: este perfil recoge a todas aquellas personas que hacen una traducción insana de los demás perfiles, ya que no perciben lo que ven como una ventana donde se muestra aquello que quieren que se vea sino como lo que debe ser, llegando a compararse, devaluarse y sentir una insatisfacción constante para consigo mismos en relación a los demás. Este es uno de los más peligrosos en cuanto a pérdida de autoestima y amor propio se refiere.

-          El motivado: por último este perfil une a todas aquellas personas que usan sus redes para mostrar una o varias partes de su vida, sin desvelar la parte que cada cual considera más íntima y que siguen un sentido lógico en cuanto a lo que piensan y hacen tanto en lo virtual como en la realidad. Este perfil es quizás al que menos le influyen los demás perfiles. Su uso tiene más de motivación personal para seguir potenciando esas facetas que precisamente estaría haciendo públicas que de dejarse influenciar.

No obstante, cabe destacar  que existen tantos perfiles diferentes como sujetos individuales y subjetivos existen y no quiero desde aquí etiquetar u ofender a nadie. Simplemente es una mera apreciación global de la mayoría.

Ahora bien, una vez hemos conocido cómo estamos evolucionando y con qué perfil nos podemos identificar posiblemente cada uno de nosotros, vamos a conocer las consecuencias de todo esto.

Consecuencias.

Las consecuencias de las redes sociales darían para múltiples post creo que hay infinidad de carencias detrás de cada perfil pero me voy a centrar en algunas que creo comunes a todos.

Soledad

Dicen que es aterrador estar rodeado de muchas personas y sentirse solo. En muchos casos las redes sociales son un reflejo de esto.

La soledad no es que sea dañina porque disfrutar de momentos de soledad elegidos es realmente fantástico, el problema es cuando evitamos enfrentarnos a nuestros momentos de soledad porque pueden derivar en melancolía, malestar, agobio, sentimientos depresivos y paliamos esto con un uso excesivo de redes sociales, con consumir el amor en lugar de vivirlo y con rellenar vacíos de nuestra propia vida con la que muestran los demás.

Mala calidad de relaciones sociales

El uso excesivo de redes sociales provoca inevitablemente la incapacidad de establecer vínculos humanos reales. Es imprescindible el contacto físico, el cara a cara para crear lazos afectivos. Es realmente llamativo cuando en una reunión se ven a todas las personas de una mesa interactuando con sus móviles en lugar de verbalizando entre ellos y más aún, cuando hay veces que incluso están comunicándose entre ellos por redes aún estando físicamente presentes.

Se prefiere estar en línea que fuera de la red hablando con alguien.

Falsa satisfacción

Anteriormente hablábamos de las personas que necesitan los “likes” como alimento para su ego. Pues bien, esto proporciona una falsa satisfacción pues cuando la persona abre sus redes y experimenta la sensación de tener varias notificaciones, se siente importante, atendida, seguida, influyente pero esa sensación es voluble e insegura. ¿Qué pasará el día que no exista ese feedback? O mejor aún, una vez que se leen esas notificaciones ¿a qué se reduce la vida de esa persona? No podemos dejar nuestro bienestar en manos del exterior o tendremos un serio problema de dependencia emocional.

Adicción

Esto parece algo muy extremo pero os aseguro que nada más lejos de la realidad. Existen múltiples de personas adictas a las redes sociales. De hecho os invito a ver un documental en Netflix que se llama “El dilema de las redes sociales” donde los mismos creadores de estas apps restringen el uso a sus familiares conocedores de los peligros que entrañan.

La adicción es una compensación de todas las carencias anteriores, una soledad mal gestionada, malas relaciones sociales, una falsa sensación de satisfacción y un uso excesivo.

Para que puedas reconocer si eres una persona adicta te daré algunos ítems.

-         - 8 de cada 10 amigos de tus redes son personas totalmente desconocidas para ti.

-          -Te pasas más de 2h mirando la pantalla de tu móvil únicamente usando tus redes sociales.

-         - Necesitas estar en contacto permanente llegando a angustiarte mucho la idea de no poder conectarte o publicarlo.

-         -  Eliges tu pantalla antes que relacionarte cara a cara.

-          - Reduces otras actividades para completar más tiempo en las redes.

-         -  No haces ninguna actividad en solitario.

 Si te has sentido identificado/a con la mayoría de estas afirmaciones deberías reducir tu uso en las redes sociales. Evidentemente, una vez más el objeto de este post es divulgar en ningún caso etiquetar, diagnosticar o infundir miedo.

 Sin más me despido deseando que este post os sea de ayuda y os invite a reflexionar. Os dejo un vídeo muy bueno que recoge todo lo anteriormente expuesto.



Como siempre pongo a vuestra disposición los comentarios para debatir acerca de esta entrada y para sugerencias para nuevas entradas del blog.

Aprender a vivir con la soledad y enamorarte de la libertad que hay en ella cada día quizás sea una forma de felicidad…


Hasta pronto.