viernes, 12 de mayo de 2017

¿Padeces o conoces la disonancia cognitiva?


Creo que muchos de los que me leéis hoy habréis experimentado la sensación de pensar una cosa y hacer otra, sin ser consciente de que son ideas incompatibles.
 
Pues bien para la psicología la disonancia cognitiva es la tensión que acumula una persona cuando reconoce que sus creencias no están en armonía con sus acciones, que dicho de otra forma viene a ser lo mismo a lo que os definía anteriormente.

¿Cómo actuamos ante estas situaciones?

Normalmente tendemos a evitar o eliminar la situación, experiencia o información que nos lleva a esta situación, alterando nuestra conducta, cambiando el ambiente que percibimos e incluso añadiendo nueva información. La opción más fácil suele ser la última, es decir, añadir nuevas creencias, cambiamos las que tenemos y damos más valor a la opción elegida que es la que nos conviene en cada caso.

Por ejemplo, si tienes que estudiar para un examen de oposiciones y no lo has hecho un día porque te has ido de fiesta todo el día, nos diremos a nosotros mismos en esta admisión de nuevas y falsas creencias “no pasa nada, por un día no se nota mucho” “mañana estudio el doble” viendo así como la disonancia cognitiva tiende a la autojustificación, no soportamos tener pensamientos contradictorios y cuando somos conscientes del error, justificamos nuestras acciones aunque sea, rescatando ideas o pensamientos absurdos.
La disonancia cognitiva solo se produce cuando tenemos la potestad para decidir, aunque para muchos autoconvencerse de que es casi una obligación o elección decisiva es la mejor arma de autojustificación para reducir su malestar.

¿Es bueno para nuestro bienestar reducir la disonancia?

Depende de lo fantasioso que quieras ser y de lo que tomes en tu vida como bienestar. Lo importante al menos es manejar la situación y saber cuándo se está dando para reconocerlo en nuestra persona para no caer en el autoengaño que es lo más triste de una persona. Si después, aun así, decides utilizarlo, allá cada uno.

Lo que trato de explicar coloquialmente es que ser sincero con lo que uno piensa debe ir en consonancia con lo que hace porque sino, se produce esa tensión en conflicto, a veces, mentirse a uno mismo es más fácil, pero no mejor. 

Siempre he creído que la gente mentía por cobardía, ya sabemos que a la hora de decir la verdad entran en juego muchos factores, “¿qué pensarán de ti?” “¿cómo será la relación con esa persona después?” sin embargo, creo que mentirse a uno mismo es peor que mentir a los demás, pues supone miedo, y el miedo como he dicho en otros post, nos paraliza, nos estanca, nos roba los sueños, aún así, como la disonancia cognitiva, es un método que elige mucha gente, mentirse a sí mismo, y así ocultar una verdad que le da miedo.

Desde aquí y con la influencia que pueda tener para quienes lo leais os animo a ser honestos con vosotros mismos, en este mundo tan frío, tan nostálgico, tan hipócrita, tan desagradecido, ser feliz es un objetivo moral que debemos exigirnos y que no podrás alcanzar ni siquiera en momentos puntuales si no miras a la verdad de frente.





Por último, parafraseando a Joaquín Sabina, cantautor que me gusta mucho os dejo una frase... "Que ser valiente no valga tan caro, que ser cobarde no valga la pena..." y lo mismo con Frida Kalho mujer de honra, "Tú te mereces lo mejor del mundo, porque tu eres una de esas personas que, en este mísero mundo, siguen siendo honestas consigo mismas y esa es la única cosa que realmente cuenta."

Un abrazo, nos vemos en el siguiente post.